diumenge, 24 d’octubre de 2010

Nostalgicas manías


Me he perdido. Otra vez.

También he perdido el sentido, acabaré recobrándolo, más tarde o más temprano.

Y tengo miedo, y me asusta todo pues no sé adónde me lleva, tampoco sé si me lleva a alguna parte. Puede incluso que llegue a confiar en que me lleve a algun parte y más tarde no lo haga.

Todo esto es conocido y familiar, sigo asustada. Eso no me consuela en absoluto, al contrario, me aterra. Siento algo de zozobra en mi persona, y por las noches me desvelo, la mañana no es mucho mejor, es casi tan fría como la noche en la que intentado, en vano, conciliar el sueño.

Los días se alargan, se vuelven interminables. La espera, como suele ser habitual, se convierte en desespera y me agita la nostalgia. Esta vez me ha agitado, otras veces ha llegado silenciosa y tantas otras ha sido sonada. Nunca ha sido buena compañera, pero almenos nunca me ha abandonado, ha cambiado su cara o sus manías, pero sigue siendo ella.

Voy corriendo, con prisa, para no darme tiempo a pensar demasiado, para no dejar que se avive.